Un final mediocre

La última ronda del torneo que estaba jugando resulto una insulsa partida en la cual intenté practicar el manejo del tiempo. Me propuse no usar más de 2-3 minutos para cada movimiento excepto en las jugadas que pensase que eran «críticas». El experimento no resulto bien, jugué tenso, desconcentrado. Para peor elegí mal los momento en que analizar y en los que pensar «a fondo». Sobre el final estaba tan nervioso que prácticamente no podía pensar, ni rápido ni lento. Afortunadamente mi rival tuvo un muy mal día, con lo cual no pudo aprovechar la situación. Más suerte. Jugué con blancas. Los movimientos fueron:

1. e4 c5 2. b4 e6 3. bxc5 Bxc5 4. d4 Be7 5. Nf3 Nc6 6. Bd3 Nf6 7. O-O b6 8. c4 d5 9. cxd5 exd5 10. Bb5 Bd7 11. e5 Ne4 12. Qa4 (este es el peor movimiento blanco de la partida tal vez, Db3 era evidente.) Rc8 13. Be3 Na5 14. Nfd2 Bxb5 15. Qxb5+ Qd7 16. Qxd7+ Kxd7 17. Nxe4 dxe4 18. Nd2 Nc4 19. Nxe4 Nxe3 20. fxe3 Ke6 21. Rf2 Kd5 22. Rxf7 Kxe4 23. Rxe7 Rc2 24. Rd1 Rf8 25. d5 Rff2 26. Rxg7 Kxe3 27. e6 Rfd2 28. Rg3+ Las negras abandonaron prematuramente.