A veces me ocurre analizando una posición que estudio una variante que no llega a nada, paso entonces a estudiar una segunda, mientras hago esto tengo una idea que desgraciadamente no funciona. El problema es que en general no logro «volver» a la primera linea de análisis y ver que pasa con la idea que tuve en la segunda. Esto me ocurrió en la siguiente posición la cual, de haber sido más versátil y haber «vuelto con la idea de la segunda variante», hubiese resuelto.
Juegan las blancas y ganan. Extracto de un estudio de Mattison. Rigasche Rundschau, 1914.
Hoy jugué una partida mala, pero mala mala, jugué rápido, no pude concentrarme, jugué superficialmente, pero la sensación era de una alegre inconsciencia, mi rival jugaba demasiado rápido y yo pensaba: «Algo saldrá». Y algo salió:
Posición luego de la jugada 22 de las negras: 22. … Th8.
En esta posición obviamente 23. Ch5+ liquida el partido.
En la jugada 25 pude haber hecho más rápido con 23. Td8+. Pero la verdad es que no quise pensar, calculé sin problemas hasta 30. Dxh8 y continué con el estilo superficial que caracterizo todo mi juego.
Más allá del final feliz debo dejar de hacer cosas como las que hice con la jugada 9. Df3 y sucesivas. Ante un rival que se hubiese tomado un poco más de tiempo de reflexión la partida hubiese sido una derrota aparatosa. ¡Y merecida!